Foros Vecinales de Seguridad del Partido de Tigre, Pcia. de Buenos Aires
(Según Ley 12.154 del Sistema de Seguridad Pública de la Provincia de Buenos Aires)
El Talar | Ciudad de Tigre | Gral Pacheco | Don Torcuato | Benavidez | Alte. Brown | Ricardo Rojas


martes, 8 de diciembre de 2009

¿Cuáles son las claves para vencer al delito?

Un ex fiscal, un ministro y un antropólogo coincidieron en que educación, desarrollo social y consenso político son fundamentales
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LA NACION | Martes 8 de Diciembre de 2009 | Publicado en edición impresa


La inseguridad tiene solución. La Argentina puede lograr reducir sus altos índices delictivos y terminar con la violencia criminal en las calles.

Para abordar y resolver el problema se necesitan, primero, decisión política y, luego, consenso entre las fuerzas políticas y los diferentes poderes del Estado para elaborar una estrategia de largo plazo que sea instrumentada con un horizonte de continuidad, más allá de los recambios de funcionarios y de gobiernos. Un plan que debería asentarse en la educación y contención de los sectores más vulnerables y en la urbanización de áreas marginales para evitar que la juventud transgreda las leyes.

En esas ideas centrales coincidieron tres especialistas en materia de seguridad que, convocados por LA NACION, debatieron propuestas para combatir con eficacia el delito.

Durante casi dos horas, Norberto Quantín, ex fiscal y ex secretario de Seguridad Interior de la Nación; Guillermo Montenegro, ex juez federal y actual ministro de Justicia y Seguridad porteño, y Alejandro Isla, antropólogo investigador del Conicet y director de Antropología Política y Violencia en Flacso, intercambiaron ideas sobre las formas eficaces para mejorar la seguridad interna del país. El ministro de Seguridad de Buenos Aires, Carlos Stornelli, fue invitado a debatir, pero decidió no participar.

No todo fue consenso: no hubo acuerdo sobre la baja de imputabilidad penal para los menores, que sí apoyarían Quantín y Montenegro si es que profesionales idóneos establecen cuál es el grado de conciencia que, de sus actos, tiene la población infanto-juvenil que podría quedar dentro del nuevo límite de punibilidad. Aunque con matices, los tres juzgaron de ineficaces las políticas de mano dura para repeler el crimen.

-¿Tiene solución el problema de la inseguridad?

Norberto Quantín: -No tiene una solución total, como no la tiene la enfermedad. Se puede tener mejor salud y mejor seguridad. Para ello debemos contar con estadísticas e índices delictivos confiables. El diagnóstico actual es malo: la inseguridad crece, el delito se vuelve más violento y hay más bandas. El desamparo y la exclusión se extienden. Hoy la escuela no existe y se ha perdido la autoridad. Vamos perdiendo civilidad y nadie hace nada para rescatar lo que se nos va. Les estamos quitando a los chicos salud, cultura y futuro.

Alejandro Isla: -La inseguridad es una cuestión política. El punto inicial para resolver la cuestión es poner el delito a la altura de lo que es: un problema de Estado. Y separarlo de cuestiones partidarias y provinciales. Armar sobre la base de consensos políticas específicas de largo aliento con relación a la violencia delictiva y la inseguridad. Y llegar a un acuerdo general entre la Justicia, el Congreso y el Poder Ejecutivo. Ese es un paso fundamental. Las marchas y contramarchas con los cambios de funcionarios hacen mal. Es primordial la estabilidad para llevar adelante una política integral de seguridad y poder revertir situaciones graves como la actual.

Guillermo Montenegro: -Es un tema muy complejo. El antibiótico contra la inseguridad son las políticas públicas a largo plazo. Antes se cambiaban las políticas públicas cuando cambiaba un gobierno; ahora cambian cuando se va un subsecretario. Así no hay posibilidad de éxito. No importa el color político si a partir del diagnóstico no fijamos cuatro o cinco metas claras entre todos para avanzar.

-¿Cómo cree que debería combatirse la inseguridad?

La inseguridad se expande con la iniquidad y la desigualdad. Lo más complicado es la desatención del Estado para con su población. Esto tiene que ver con la salud, la cultura, la educación. Hay que dejar de discutir política para discutir políticas. La seguridad no se logra corriendo al delincuente de lugar. ¿Cuáles son las cuatro fuerzas políticas que pueden llegar a tener un desarrollo en el tiempo? Ellas tienen que elegir dirigentes propios que sean sus referentes en educación, salud y seguridad y decir: "Durante 20 años los vamos a mantener allí". Hoy fracasan todas las políticas por falta de continuidad. Y empeora aún más al no haber diálogo y articulación entre la Nación, la ciudad y la provincia. La sensación es que todo el mundo está emparchando.

NQ: -Si las políticas públicas de consenso y las de Estado fallan, la política penal no sirve para nada. Lo importante es la educación, la familia, y un nivel de vida decente. Cada vez tenemos menos de todo esto. La situación es grave. El ladrón no roba sólo porque no tiene: generalmente, resiente la desigualdad. Cuando ve que el otro tiene todo y él no tiene nada se pone más violento y peligroso. Desarmando todas esas injusticias el cuadro puede cambiar.

-¿Por qué no hubo un diagnóstico certero sobre la inseguridad?

NQ : -Se hicieron demasiados diagnósticos...

GM : -Hoy no se sabe cuántos delitos con armas se producen, pero las causas están, las sabemos todos: faltan cinco colegios, dos centros de salud? Se sabe cuánta gente vive en una determinada villa y qué es lo que falta para que el Estado se haga presente ahí. Hay que decir: "¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a dejar que los chicos se sigan muriendo al costado del Riachuelo? ¿Vamos a seguirles dando sólo subsidios?

- ¿Se sabe, por ejemplo, qué porcentaje del delito en el país responde al crimen organizado y qué porción a hechos al voleo?

GM: -Para mí, las crisis financieras siempre gravitan en el delito en nuestro país.

NQ: -No creo que en la época del "corralito" haya aumentado el delito; quizá creció el índice de violencia. El que no es ladrón se las ingenia en la pobreza, pero no roba.

GM: -Las desigualdades tienen mucho que ver. Lo que pasa en la Capital y el conurbano es el rebote de las malas políticas socioeconómicas locales y de Sudamérica. Esto es una realidad. Hay una mala decisión económica en Chaco y las familias se desplazan adonde puedan estar mejor. ¿Cómo hacemos para que ese grupo poblacional no viva como vive? Las condiciones de vida que había en las villas hace 15 años nada tienen que ver con lo que pasa ahora. El diagnóstico está. Hay que decidir qué hacemos.

NQ: -La gente dedica todo lo que tiene para educar a sus hijos. Antes tenía una buena escuela pública, una buena universidad. Ahora la escuela pública tiene deficiencias muy serias. Cada vez va a haber una diferencia más grande entre el que no tiene nada y el que tiene muy poco, lo que agudizará aún más la desigualdad. Esto es lo que está dejando este gobierno, que es nefasto. Además, todo lo hace con una carga de odio, agresividad y combatividad que no se condice con una política de Estado seria, que quiera arreglar las cosas.

-¿Qué medidas estratégicas tomarían para resolver la inseguridad?

NQ: -Es interminable la lista, porque en 30 años no se hizo nada.

GM: -Hay que comenzar urbanizando las villas y tener presencia estatal. A las villas y los barrios más humildes lo que primero que tiene que llegar es la luz, la calle, el agua potable; el último recurso que tiene que llegar al barrio es la policía. Debe sentir que el Estado se ocupa de él. Si primero llegás con una comisaría es sólo para tener un conflicto.

Pensar que la inseguridad ataca al tipo que tiene es una mentira. El que menos tiene es quien más la sufre. Además, habría que generar una presencia policial distinta.

AI: -Propondría una política nacional para urbanizar las villas. Fortalecería muchísimo los colegios. Las escuelas son un punto nodal en el barrio, como centro de reunión y socialización, y sirven para la instalación de determinadas políticas. El maestro debería tener un rol diferente, no como ahora, que es un maestro "ómnibus". Debería haber un proyecto amplio y tener mayor presupuesto para incluir a los trabajadores sociales y psicólogos en las escuelas. Otra medida importante son las reformas policiales. Tenemos una policía muy cuestionada e involucrada en delitos muy graves, como secuestros, tráfico de drogas y protección de las bocas de expendio de productos robados. Esta tiene, además, una estrecha relación con la política local, sobre todo en el conurbano. Hay que atacar ambas problemáticas de forma simultánea. Y frenar con urgencia los desarmaderos ilegales.

-¿El endurecimiento de las penas disuade a la delincuencia?

NQ: -En general, no. Puede ser en un caso excepcional. En realidad, las penas le deberían doler al delincuente, pero a veces nuestros jueces, en sus fallos, entienden "podrá" en vez de "deberá" y sueltan a los delincuentes.

GM: -Las penas tienen que ser efectivas. Si se pone como castigo un mes que se cumple o tres que no se cumplen, ¿cuál pena es más efectiva? Muchas veces no se cumplen porque no se agarra a nadie.

AI: -Todo depende de qué tipo de delincuente hablemos. Por ejemplo, estos pibes que aparecen involucrados en crímenes de reciente repercusión pública, les ponés la horca o la pena de muerte y van a delinquir igual.

-Entonces, ¿qué se debe hacer?

GM: -Hay que educar a la gente. Si invierto todo el esfuerzo en construir cárceles, estamos aceptando que tenemos enfermos terminales.

AI: -Además, tarde o temprano van a salir de la cárcel. Hoy en día, un chico sale de la cárcel peor que como entró. La respuesta al delito debe ser multidisciplinaria.

NQ: -Debemos usar a todo el Estado para luchar contra la inseguridad. Porque acá cuando se habla de inseguridad sólo se nombra a la policía y a los jueces, pero no a todo el Estado.

-¿Cómo se evita que niños y adolescentes ingresen en el mundo del delito?

AI: -Hay que armar planes para jóvenes. Por eso es fundamental la escuela, donde se pueden hacer actividades deportivas y culturales, entre otras.

GM: -Hay que trabajar y meterse. Por ejemplo, hay orquestas integradas por chicos que viven en las villas, que son una maravilla y no muchos saben que existen. Al verlas te das cuenta de que el tipo tuvo la opción y eligió. El gran problema es cuando vos, que sos el Estado, no les das la opción. Si sólo les das comida, no hay esperanza. Les tenés que dar un oficio, mostrarles que pueden encontrar una pasión, una alternativa.

NQ: -Hay que "jugar" mucho con los juegos y los castigos. La adolescencia es la edad justa para hacerlo.

AI: -Hay que atender a los pibes que aún no fueron castigados por la droga y que no están "pasados", que son muchos y se puede hacer algo por ellos.

-¿La crispación que exhibe la política tiene algún tipo de incidencia en los delitos?

AI: -No sé en el delito, pero incrementa la inseguridad, seguramente, con más violencia.

GM: -En algunos tipos de delitos sí la tiene, como en las lesiones.

NQ: -Esta política de crispación, que todo lo toma en son de guerra, hace que toda la sociedad reaccione crispada y muy duramente. Lo que puede ser una contestación educada se transforma en una contestación agria; una discusión en la calle se va a las manos. Y así sucesivamente.

GM: -Lo perverso del sistema es que acá los políticos intentan que al otro le vayan mal. No importa quien gane.

-¿Bajar la edad de imputabilidad penal es una solución?

AI: -No va a resolver nada. Va a llenar de pibes las comisarías y los institutos. Va a haber muchos chicos presos. Hay que trabajar en la asistencia social a las familias de esos chicos.

NQ: -Un tipo que sabe y tiene conciencia del daño que hizo debe tener una sanción. Que sepa que cuando se hace algo se tiene que pagar. Es muy duro, pero hay chicos que no les importa que los mates, para ellos ni su vida vale.

GM: -Hay que hacer un estudio serio sobre el tema. No es una solución del derecho penal, sí de un estudio antropológico y psicológico determinar cuándo el tipo entiende lo que hace. Y a partir de allí, decidir.

-¿Cuál es la perspectiva frente a la situación actual?

NQ: -Esto puede recrudecer. ¿Piensan que a un gobierno al que no le interesa la seguridad, que nunca debatió un proyecto, que jamás dio un discurso serio a la policía y que además hace pelear a las distintas policías [por la Federal y la Metropolitana) puede mejorar la seguridad? Es imposible.

GM: -Tarde o temprano nos vamos a tener que juntar para discutir cómo salimos, porque si no va a ser la gente la que nos lo imponga. Hay que ser descarnado y darse cuenta de que la única manera de salir adelante es crear una política de consenso para los próximos 20 años.

Los personajes

NORBERTO QUANTIN
Ex secretario de seguridad interior
* Profesión : abogado y criminólogo

* Doctorado en ciencias criminológicas en Madrid, fue docente de Derecho Penal en la UBA y fiscal de la Cámara en lo Criminal y Correccional porteña. Con la reforma judicial de 1995, se desempeñó en el Ministerio Público como fiscal general. Investigó todo tipo de delitos. Fue secretario de Seguridad Interior durante los primeros trece meses del gobierno de Néstor Kirchner


GUILLERMO MONTENEGRO
Ministro de Justicia y seguridad
* Profesión : abogado

* Fiscal durante 12 años, en octubre de 2004 el Consejo de la Magistratura lo nombró juez, a cargo del Juzgado Federal N° 7. Allí tuvo a su cargo el resonante caso Skanska, en el que investigó el pago de sobornos de esa empresa a funcionarios del gobierno de Néstor Kirchner. En 2007 renunció al Poder Judicial para sumarse al gobierno de Mauricio Macri en la ciudad, como ministro de Justicia y Seguridad.


ALEJANDRO ISLA
Investigador del Conicet y Flacso
* Profesión : antropólogo

* Doctorado en Antropología en la UBA, con una especialización en antropología política y violencia, es investigador de carrera del Conicet y dirige la maestría de Antropología Social en Flacso. Desde hace años es un estudioso de la violencia delictiva, las transformaciones sociales y la inseguridad en el Cono Sur. Publicó numerosas investigaciones sobre esas temáticas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SEGURIDAD: RELEVAMIENTO DE PROYECTOS PRESENTADOS EN EL CONGRESO DE LA NACION, DURANTE EL 2009

El siguiente es un relevamiento que realizó "Mejor Seguridad" para tomar conocimiento de los proyectos de LEY que presentaron los Legisladores durante el año 2009 referidos a LA SEGURIDAD.

Todos en el discurso hablan de la necesidad de plantear una "Solución Integral" a la problemática actual, pero no se presentaron proyectos que sostengan el mismo principio.

El mismo se realizó en los siguientes estamentos
* ANEXO CÁMARA DE DIPUTADOS
* ANEXO CÁMARA DE SENADORES

Proyectos presentados concernientes a la Seguridad en la CÁMARA DE SENADORES en relación al total.

TOTAL DE PROYECTOS PRESENTADOS: 32 (TREINTA Y DOS)

Proyectos presentados concernientes a la seguridad en la CÁMARA DE DIPUTADOS en relación al total.


TOTAL DE PROYECTOS PRESENTADOS: 55 (CINCUENTA Y CINCO)

COROLARIO

Es importante el seguimiento ciudadano a los poderes del estado para que estos cambien las prioridades de su agenda. Este relevamiento demuestra el divorcio de la agenda legislativa con la principal preocupación de los argentinos.

En los discursos sobre la seguridad ciudadana todos coinciden que la solución debe ser integral, pero en el relevamiento efectuado por nosotros no existen proyectos de ley que planteen este principio de solución.

Cada vez que hubo una escalada pública del tema de la seguridad, por algún hecho que cobró resonancia mediática, se presentaron proyectos que modifican al Código Penal, pero no hay proyectos referidos a las fuerzas de seguridad, a la infraestructura penitenciaria, a la eficiencia del poder judicial o a tantos otros temas que están directamente relacionados con la seguridad.


FUENTES:

www.senado.gov.ar
(El relevamiento fue efectuado a través de la lectura de la mesa de entradas de la Cámara Alta los y el estado de parlamentario de cada iniciativa se busco en la misma página de Internet. Solo tuvimos en consideración los proyectos de ley.)

www.diputados.gov.ar
(El relevamiento fue efectuado a través de la lectura de los Tramites Parlamentario 001 al 171. y el estado de parlamentario de cada iniciativa se busco en la misma página de Internet. Solo tuvimos en consideración los proyectos de ley.)

viernes, 20 de noviembre de 2009

Reflexión: Pirámide de Maslow

El psicólogo Abraham Maslow, desarrolló dentro su Teoría de Motivación, una jerarquía de necesidades que los hombres buscan satisfacer.


Lo que nos da la clave de su teoría: Un ser humano tiende a satisfacer sus necesidades primarias (más bajas en la pirámide), antes de buscar las de más alto nivel. Por ejemplo, una persona no busca tener satisfechas de seguridad (por ejemplo, evitar los peligros del ambiente) si no tiene cubiertas sus necesidades fisiológicas, como comida, bebida, aire, etc.

Saquen conclusiones para reforzar el análisis y encontrar los verdaderos causales de la situación que atraviesa el país.


domingo, 15 de noviembre de 2009

"Está bien que los Famosos opinen del tema de la inseguridad". Si lo dice el Misnistro ..

El siguiente es el texto desgrabado de la entrevista que mantuvieron el ministro Carlos Stornelli, Juan Carlos Paggi, Hugo Matzkin, y Gustavo Carabajal; con Mirtha Legrand.

(Los comentarios y preguntas expuestos por la Sra. Mirtha Legrand son solo puestos para contextualizar la charla. De ninguna manera creemos que su visión sea la del común de la población ni nada parecido. Lo destacado de esta nota son las respuestas del Ministro de Seguridad Carlos Stornelli.)

“Hoy, un tema que nos angustia a todos: la inseguridad. Vamos a tratar un tema que nos desespera a toda la comunidad; a toda la Argentina”. dijo Mirtha.

- Crio. Gral. Hugo Matzkin: “la prevención del delito involucra a muchas áreas. Hablando del área nuestra, la prevención es importantísima. Nos nutrimos en guarismos ciertos, con denuncias penales. El 911 fundamentalmente. La Policía acude inmediatamente, sin lugar a dudas. La Policía llega al minuto. La primera etapa se hizo en la gestión anterior, y hoy con un sistema de perfeccionamiento”.

- Crio. Gral. Juan Carlos Paggi: “es muy complicada la Provincia, pero se puede. Estoy esperanzado de que los frutos se van a ver en el corto y el largo plazo. Se está trabajando en políticas profundas.

- Carlos Stornelli: “Hay un reclamo importante, y lo estamos atendiendo con toda seriedad. El sentido común es lo que debe comandar las políticas. Muchas veces es cómo se utilizan las herramientas. En el pasado fue mucho peor. Lo que sucede es mucho. Hace seis años el delito era 10 veces más”.

- Mirtha Legrand: “¿Esta seguro de lo que dice?”

- Gustavo Carabajal: no coincido. Hay una sensación que se funda en el hecho de que cada uno tiene menos conocidos que no fueron víctimas de asaltos. Hay una acumulación de hechos, y hay hechos más violentos”.

- Mirtha Legrand: Dio las cifras de homicidios de la Procuración Provincial.

- Carlos Stornelli: “No, de ninguna manera. Menos del 20% es en ocasión de robo. Es una estadística común a muchos países. La gran mayoría son homicidios en riña, violencia familiar, ajuste de cuentas”.

- Mirtha Legrand: ¿Nos estamos acercando a Colombia?

- Carlos Stornelli: “De ninguna manera, no es así. Comprendo el dolor de una víctima. Nadie desconoce esa realidad, pero tenemos una tasa de 7 homicidios cada 100 mil. San Pablo, 40. No es una buena noticia para nosotros. Sabemos que debemos estar mejor”.

- Gustavo Carabajal: “Mucha gente ha tenido que cambiar las costumbres”.



- Carlos Stornelli: “Somos concientes de que la demanda va más rápido del ritmo posible que se puede ofrecer”.

- Gustavo Carabajal: “En los últimos hechos, como el de Etcharran o Cáceres, el Gobierno Nacional le jugó en contra a la Provincia porque la mayoría vive en Fuerte Apache. Ese barrio tenía control de Gendarmería, y la retiraron”.

- Carlos Stornelli: Respecto a que Arslanián dijo que se desmadró la seguridad, dijo: “son dos policías diferentes. Se están mostrando dos ideologías que poco tienen que ver la una con la otra. El gobernador Scioli impuso trabajar no contra la Policía, sino con la Policía. Se está modernizando y reequipando la Policía, todas las cuadrículas están cubiertas. Son autoría de Juanjo Alvarez, una medida eficiente para patrullar”.

- Respecto a que los policías a veces dicen que no pueden actuar porque no es su zona, dijo:
“No es correcto. Hay gente que no cumple con su trabajo. No es el grueso de la fuerza. No es cierto (que los policías se tengan que comprar los chalecos). Algunos eligen no usarlos. Tenemos suficientes patrulleros. En materia de seguridad, todos los recursos son bienvenidos. La inseguridad cero no existe en ninguna parte, menos nosotros. El ciudadano común ya tiene otra mirada sobre su Policía. La cantidad de llamados al 911 se ha incrementado desde la gestión del gobernador Scioli. Lo vamos a llevar hasta todos los rincones de la Provincia. Cuando a uno se le ha vendido humo, la gente se harta. Vender humo es, por ejemplo, ofrecer soluciones mágicas.


- Mirtha Legrand: “Usted la está negando. Estamos viviendo momentos terribles”.

- Carlos Stornelli: “Estamos trabajando en las soluciones, pero no hay soluciones mágicas”.

- Gustavo Carabajal: “Existen zonas liberadas, hay investigaciones en Asuntos Internos que lo han demostrado. Hay policías presos que trabajaban con narcotraficantes. Los desarmaderos han recrudecido ahora. Se han desarmado con Juan Pablo Cafiero, pero se van un tiempo y vuelven. Saco gente de un lado para ponerla en otra, y ahí los delincuentes atacan. Existen tanto en la Provincia como en la Capital”.

- Carlos Stornelli: “Los delitos que ocurren en la zona norte tal vez, tengan más trascendencia mediática. Tiene que ver con la fantasía del delincuente, que cree que se va a encontrar con algo que después no se encuentran. Mandamos más de 100 efectivos en San Isidro, En ese sentido, San Isidro está bien. En el marco de una agenda negativa, es difícil comunicar lo bueno que uno ha hecho, a la gente no le interesa, siguen ocurriendo hechos. El año pasado, en San Isidro habíamos tenido 6 o 7 homicidios en ocasión de robo. Este año, ninguno”.

- Mirtha Legrand: “Por favor, ministro”.
- Declaraciones de la mamá de Santiago Urbani (entrevista realizada anteriormente).
- Mirtha Legrand: “nadie tiene derecho a sacarle la vida a nadie”.

- Carlos Stornelli: “Es terrible, no sólo este caso. Todos los que han ocurrido. El homicidio en ocasión de robo es el delito que más preocupa, junto con el secuestro extorsivo. Hay un crecimiento de un adicional de violencia”.

- Juan Carlos Paggi: “Tiene que ver con esta crisis que hemos sufrido hace 8 años atrás, que debemos tomar conciencia de esto. Estos menores eran niños, y fueron las víctimas de esa crisis, que los excluyó. No hay expectativa de vida, hay falta de horizontes, con la droga. Se está trabajando en esto. Se está trabajando en el “Plan Envión”. El Ministerio de Desarrollo está incluyendo a estos jóvenes. También se hacen tareas de contención de menores, que permiten trabajar en prevención. En una nota he dicho que hay una violencia irracional. Tiene que ver con esto. Estamos trabajando en el caso de Georgina y en otros, para darle una resolución inmediata. Estamos resolviendo los casos en menos de 24 horas. Queda el caso de Pedalino, de la zona oeste. Me duele horrores escucharla a Julia. No estamos preparados para enterrar a nuestros hijos, y menos en estas circunstancias”.

- Mirtha Legrand: “hay que actuar”.

- Juan Carlos Paggi: “hemos detenido a los delincuentes”.


- Mirtha Legrand se refirió a sus declaraciones días atrás, y les preguntó a todos si estuvieron mal.



- Carlos Stornelli: “Me parece bien, forma parte de la libertad de expresión. Muchas veces, el reclamo obliga al Estado a replantearse algunas posturas. Los reclamos son bienvenidos. La Provincia ha sido víctima de una corriente de pensamiento, que con grandes convicciones, participaba sin querer del reciclaje del delincuente. Se pensaba en que podía haber seguridad sin Policía, sin cárceles o contra la Policía. Esa idea prendió con mucha fuerza en la Provincia”.

- Gustavo Carabajal: “En la provincia de Buenos Aires no hay un lugar donde contener a “El Ángel”.

- Carlos Stornelli: “La gente ha sido variable de ajuste. En la Provincia hay 2 millones y medio de personas que no tienen nada. En esos barrios se refugian los delincuentes, que abusan de la gente decente. Hay violaciones, homicidios, paco”.


- Declaraciones de Tinelli, Susana, Mirtha (ya realizadas y expresadas mediáticamente).
- Mirtha Legrand: “Dije lo que sentía, lo que vivo. No hay una persona de mi entorno a la que no la hayan asaltado. A usted le pasan mal las estadísticas; usted no quiere ver.

- Hugo Matzkin: “No es para hacerle halagos al ministro, el homicidio en ocasión de robo no se puede tipificar como un homicidio pasional. Si lo vemos igual, estamos engañando”.

- Gustavo Carabajal: “tampoco tienen un lugar las mujeres donde acudir cuando son maltratadas por sus maridos”.

- Hugo Matzkin: “Pero es intramuros. El homicidio en ocasión de robo, ha bajado. Tenemos el programa de seguimiento. Las tentativas de homicidio las seguimos”.

- Gustavo Carabajal: “Ha crecido la cantidad de gente que muere asaltada en la puerta de su casa”.

- Mirtha Legrand: “¿Y las salideras bancarias? Están en combinación con gente de adentro de los bancos. ¿Y las motos? Hay países donde no se permite ir dos personas”.

- Hugo Matzkin: “En los últimos hechos se han visto delitos de entradora: van caminando o en coches ruteando un barrio, y observan el descuido de una persona y ahí ingresan. La entrada de un auto es el momento más vulnerable. Hay una delgada línea roja entre el hecho y la posibilidad de una muerte porque los moradores están dentro de la finca. Los estamos analizando: se están resolviendo”.

- Mirtha Legrand: “Dio más cifras: 1776 denuncias en San Martín, 1393 en La Plata, 1319 en Lomas de Zamora. Le vi el gesto como diciendo, deja que yo contesto (a Matzkin).

- Hugo Matzkin: “No, no. Nosotros lo vemos por partido”.

- Mirtha Legrand: “Usted me enloquece. Yo se que los hechos ocurren, eso es lo auténtico”. Recordó el caso de los asesinatos en la planta transmisora.

- Juan Carlos Paggi: “Hay 7 detenidos y va a juicio oral en breve”.

- Gustavo Carabajal: “El fiscal investiga la hipótesis de que ahí guardaban droga, y se encontraron con los policías Forza, Ferrón y Bina”.

- Carlos Stornelli: “El gobernador Scioli salió a decir que era un crimen mafioso (respecto a que no se equivocó).

- Mirtha Legrand les preguntó si alguno estaba amenazado: todos dijeron que no.

- Gustavo Carabajal: “Ahora no, pero tuve problemas luego del asesinato de José Luis Cabezas”.

- Carlos Stornelli: “Hay muchos casos que quedaron sin esclarecer, y quedan en el olvido. El caso García Belsunce es un caso emblemático”.

- Mirtha Legrand leyó mensajes del público.

- Carlos Stornelli: “Se que la gente está cansada de que demos estadísticas, pero nos manejamos con estadísticas como herramienta interna del trabajo, sabiendo si estamos o no en la senda correcta. Es difícil comunicarle a la gente que tengan confianza, que estamos comprometidos, y estamos en el buen camino. Sé que la gente no lo cree, pero la Policía de la Provincia está comprometida, y todo el gobierno detrás, trabajando".

- Gustavo Carabajal preguntó si el gobierno nacional no los deja solos.

- Carlos Stornelli: “Estoy orgulloso de la decisión del gobernador Scioli en el tratamiento de la droga”.

- Mirtha Legrand: “las madres dicen acá venden”.

- Carlos Stornelli: “27 vidas combatiendo el delito, han entregado sus vidas por los demás. Muestra el aumento de la operatividad de la Policía, que enfrenta el delito como nunca”.

- Mirtha Legrand: “¿de dónde sacan las armas los menores?”

- Carlos Stornelli: “De cualquier parte. Es fácil conseguir armas en la Argentina. Tenemos record de armas recuperadas, que estaban en manos de delincuentes. Se consiguen, se roban”.

- Gustavo Carabajal: “Hay dos millones de armas en negro”.

- Mirtha Legrand: “Comentó el caso del cuñado de Macri”.

- Carlos Stornelli: “prefiero no hablar de ese hecho, porque la investigación es muy incipiente. Fue detenido con un arma”.

- Mirtha Legrand comentó que había sido amenazado.

- Carlos Stornelli: “Muchos de los llamados al 911 son mentira, y muchos de los secuestros también. Es espantoso, pero existe. Es cuestión de todos los días. Hay un protocolo de actuación, pero se trata de concurrir lo más rápido posible”.

- Juan Carlos Paggi: “El tema de las cárceles no pertenece a la órbita del Ministerio de Seguridad. Se están construyendo alcaldías”.

- Carlos Stornelli: “En 2008, hubo casi 4000 detenciones más que el año anterior, y este año la cifra se está incrementando. Se ha reducido el uso de las tobilleras para casos comprensibles. En la gestión anterior había muchas otorgadas. Se limitó el otorgamiento”.

- Mirtha Legrand: “Hay países donde se aplica mano dura; ¿acá cuál se aplica? ¿La mano dura, la mano blanda, la mano amiga?”

- Carlos Stornelli: “El delincuente gozó durante muchos años de mano amiga”. - Respecto a si los medios magnifican los hechos, dijo: “creo en la libertad de expresión y en el derecho a informar. Todos los días en la Provincia ocurren 10 a 15 hechos. Hay cerca de 16 millones de personas, es un pequeño país. Yo podría llenar todos los días los medios con esos hechos. Eso es cierto. Sepan que sabemos, compartimos, buscamos darle más poder a la Policía. Hay que denunciar todos los delitos. La Policía sufre (con el hecho de que entran por una parte y salen por la otra)”.

- Gustavo Carabajal: “Hay hechos que son para provocar confusión”.

- Carlos Stornelli: “Vamos a salir adelante”.

- Mirtha Legrand: “Los únicos privilegiados son los herreros, porque el país está enrejado”.

- Carlos Stornelli: “Y las agencias de seguridad". - Sobre el ingreso de policías: “Buscamos policías por vocación y no por salida laboral. El que viene por el sueldo, va a hacer otra cosa”.

- Mirtha Legrand: “El policía de la esquina era maravilloso”.

- Carlos Stornelli: “En la ciudad se perdió el policía de la esquina. Empezaron a matar policías en la calle, por eso los retiraron”.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Policías en Acción

LA NACION | Viernes 6 de noviembre de 2009 | Publicado en edición impresa
por Marcelo Fabián Saín



En la Argentina, el trabajo policial es uno de los más precarizados en cuanto a las condiciones simbólicas y materiales de sus trabajadores, es decir, los policías. Muy pocos oficios tienen como singularidad la posibilidad cierta y tangible de que el trabajador muera o resulte lesionado durante su desempeño laboral. Esta posibilidad fatal no está presente en todas las actividades o especialidades policiales, ni lo está todo el tiempo, pero sí es habitual en algunas tareas específicas de alto riesgo. Lo cierto es que esa potencialidad, aun limitada, convierte el oficio policial en una labor extraordinaria.

Además, el policía operativo está todo el tiempo en contacto directo o indirecto con situaciones de violencia extrema, violaciones, asesinatos, accidentes fatales, riñas, mutilaciones y todo tipo de miserias y ultrajes. Convive y se relaciona como ningún otro actor social o institucional con asesinos, embusteros, traficantes, golpeadores, violadores, explotadores, corruptos y maleantes.

A ello se añaden cuatro condiciones de precariedad laboral que no son compartidas, en su conjunto, por ningún otro sector de la administración pública:

1) Los policías tienen salarios nominales y reales muy bajos, insuficientes para mantener mínimamente a sus familias sin necesidad de recurrir al doble empleo mediante la prestación de servicios policiales adicionales, de seguridad privada o cualquier otra changa, generalmente desarrollada "en negro". Asimismo, en estas labores paralelas, los salarios también son bajos. Ello hace que un policía difícilmente pueda dedicarse a su oficio de manera integral o a tiempo completo.

2) Trabajan en condiciones materiales e infraestructurales altamente deterioradas. El deterioro edilicio de las dependencias policiales, así como la falta de planificación y desarrollo logístico adecuado al trabajo policial, constituyen deficiencias tangibles. A ello se añade la insuficiente flota de vehículos y móviles policiales, y el atraso tecnológico en el sistema de comunicaciones. Algo análogo ocurre con los sistemas técnico-operacionales, el armamento y el equipamiento de investigación utilizados por nuestras policías: en general, resultan exiguos, vetustos o inadecuados. En definitiva, se trata de un ambiente material que irremediablemente deteriora las condiciones de trabajo policial.

3) Reciben una educación profesional deficiente, enmarcada en una institucionalidad militarizada y articulada básicamente en torno del entrenamiento disciplinario de orden cerrado, en el que lo único que vale es la sumisión ciega al superior en desmedro del discernimiento responsable. Marchar marcialmente, taconear, hacer la venia y cuadrarse constituyen gestos que son objeto de un trabajoso entrenamiento, pero no se pone el mismo énfasis en la formación de conocimientos y destrezas prácticas, ni en la adquisición de competencias profesionales que sirvan de base para los ascensos jerárquicos o la ocupación de cargos orgánicos. Y su educación formal, casi siempre episódica y escasa, tiene poco que ver con las prácticas y los valores concretos que se reproducen en las unidades policiales en las que transcurre el grueso de sus vidas laborales.

4) No están agremiados en sindicatos o asociaciones abocadas a la defensa de sus derechos profesionales. Tampoco cuentan con un defensor ( ombudsman ) o promotor dentro de la institución. Sus derechos no son cotejados por los organismos de derechos humanos y los sectores progresistas, que observan a las instituciones policiales como organizaciones mafiosas, represivas y corruptas. Para ellos, no vale escudriñar sobre las condiciones estructurales que favorecen las prácticas abusivas o deshonestas ni las violaciones a los derechos o la explotación laboral a que son sometidos la gran mayoría de los policías. Nadie, absolutamente nadie, parece entender que un policía cuyas libertades y derechos han sido pisoteados durante décadas difícilmente se convertirá en un servidor público abocado a preservar las libertades ciudadanas y a proteger los derechos de las personas.

Estas condiciones de precariedad laboral han sido exitosamente ocultadas por actores que se esfuerzan en impedir la visibilidad de estos asuntos. En primer lugar, el comisariato, garante de que las instituciones policiales sobrevivan aun estando colapsadas. Estas instituciones cuentan con un presupuesto masivamente destinado a pagar los magros sueldos de uniformados mayoritariamente abocados a labores administrativas y de apoyo, ajenas al control del delito. Sólo una parte exigua de la dotación de personal se dedica al desarrollo de labores operativas de prevención e investigación del delito. A cambio de gestionar este caos organizacional, el comisariato, salvo contadas excepciones, obtiene una masa de ingresos propios de gerentes de empresas transnacionales, autonomía operacional y poder político.

En segundo término, la clase política argentina, que ha delegado de manera recurrente el gobierno de la seguridad pública -un derecho de la ciudadanía y un deber de sus gobernantes- en el comisariato, y ha permitido ocultar la precariedad laboral de los policías. Así, los gobernantes -de derecha, de centro o de izquierda, sin distinción- no gobiernan la seguridad; los legisladores, nacionales y provinciales, miran para otro lado, por lo que perpetúan perversamente las bases legales y presupuestarias de este sistema institucional, que data de décadas, y los partidos políticos se convierten en maquinarias expertas en desconocer este problema y en sacarlo de la agenda política.

Y, finalmente, está la academia progresista, que es naturalmente proclive a interpretar y explicar, a través de sofisticados relatos sociológicos, por qué y cómo un niño se convierte en "pibe chorro", pero tiene una dificultad ontológica para abordar con esa misma destreza conceptual y teórica por qué y cómo un joven policía honesto se convierte, al tiempo, en un policía abusador, violento o corrupto. El "pibe chorro" es el resultado casi inevitable de la marginalidad social. Eso es cierto. Pero para el progresismo académico ese enfoque no sirve para dar cuenta de la violencia ilegal y de la corrupción regulatoria del delito como práctica ampliamente extendida en las instituciones policiales. Estos fenómenos no parecen ser emergentes de la pronunciada descomposición y pobreza institucional de las policías, de la precarización laboral de sus trabajadores de gorra y de la perversa ausencia de conducción política, sino que son resultado de una maldad congénita, que es natural en todo policía y que sólo algunos consiguen contener, casi por arte de magia.

Mientras tanto, el trabajo policial sigue siendo el más precarizado de la administración pública argentina.

El autor fue hasta hace pocos días interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.